Un recuerdo para Don José Luque

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Esta tarde quiero tener un recuerdo muy especial para Don José Luque, mi maestro en 4ºC, allá en el curso 1985/86 (¡qué lejos quedan aquellos años), y que se nos ha ido al cielo acompañando a nuestros queridos Don Mateo y Hermano Carlos, fallecidos también hace escasos días. Con él se ha ido buena parte de la historia de este colegio: profesor desde 1958 nada menos, hasta su jubilación allá por los 90, como dice en su escueta biografía. Cuantas generaciones han pasado por sus manos, cuantos profesionales de hoy en día cantaron con él en clase a lo largo de los años, rezaron el ángelus, y disfrutaron con su presencia. Nos queda el recuerdo. Ése que nos hace rememorar historias añejas, pero a la vez entrañables, y entre ellas la figura del viejo profesor de 4ºC, que imponía un gran respeto pero a la vez un tremendo cariño.

El primer recuerdo que me viene de él fue precisamente del primer día de clase en nuestro 4ºC. Era el día de la presentación del curso (ya saben, misa abajo en el salón con el padre Jesús y luego un ratito a las aulas a conocer al profesor nuevo). Ese mismo día ya nos mandó la primera tarea: "Tenéis que hacer para mañana una redacción sobre las vacaciones de verano". Yo creo que en mis 12 años de alumno en el colegio fue la única vez que me mandaron tarea el primer día. Aquello era reflejo de algo muy importante que nos quería inculcar: "amor al trabajo". Con él también hicimos los primeros exámenes, a los que solía llamar "controles". Los ponía los viernes, todos juntos: por la mañana Matemáticas y Lengua, y por las tardes Naturales o Sociales. Además, tenía por costumbre preguntar por oral sobre las dos últimas asignaturas a lo largo de la semana, y como un día te pillara...... "cero al cociente, y bajo la cifra siguiente", como bien decía. Era buen amigo de las "muletillas" para enseñar, de esas que no se te olvidan y te hacían recordar los conceptos: "Cuando se multiplica al dividendo y al divisor por un mismo número, el cociente no varía". Con él también aprendimos nuestras primeras nociones de geometría, los tipos de triángulos, lo que era un "cateto", la "hipotenusa" y que las diagonales del rombo no medían lo mismo que sus lados.

Muy religioso, tenía por costumbre también preguntarnos los lunes por el Evangelio del domingo, para hacernos ir a misa. Además, solíamos rezar con él el ángelus en clase, todos los días a las 12:30, antes de irnos a casa. También recuerdo una canción que solía cantar, dedicada a María: "Miles de ermitas pequeñitas, cobijan tu imagen Señora. Campanas que el angelus rezan, paisajes que cantan y lloran. Mas se que prefieres y añoras la ermita de mi corazon. Temblores de paz en el alma, y el eco de una oración. Ave María."

No era muy amigo de los castigos colectivos, aunque algún recreo recuerdo que nos lo pasamos castigados en clase. Eso sí, si alguno se portaba mal le caía copiar 100 veces "No hablaré más", lo que solíamos escribir "de carrerilla" para terminar antes en las cuartillas que nos vendía el Hermano Santiago en potería. Solía reñirnos (lógico), y a veces era gruñón (como cualquiera cuando se enfada), pero siempre lo hacía con cariño y no era para nada rencoroso.

Pero quizás lo que mejores recuerdos me trae de Don José eran sus clases de música, donde nos hacía cantar canciones de toda la vida. De esas que podía cantar en el autobús, camino de una excursión, que hacían unirse al grupo. Canciones inocentes, nada que ver con las que hoy cantan algunos chicos, pero alegres y divertidas: "Eres alta y delgada", "El sultán del imperio marroquí", "El otro día mi suegra", "Asturias patria querida", "Rianxeira"...... Y en Navidad, villancicos, como aquel que cantamos con la Señorita Alex a la guitarra en el festival de la Inmaculada ("Los Campanilleros"). También era amigo de preparar obras de teatro ("El villano que quería ver al rey") y poesías para que declamasen los alumnos ("El niño nuevo", "Era un jardín sonriente"......).

Y lo mismo que he recordado nuestro primer día de clase con él recuerdo también los últimos instantes del curso, donde nos despedimos también cantando: "Llegó el triste momento de la separación......", y Don José se emocionó. También la única vez que he visto a un profesor emocionarse.

Gracias Don José. Hasta siempre.

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