Llegando tarde a clase (1990)

De Cervantespedia
Saltar a: navegación, buscar

En el año 90 la promoción a la que pertenezco 91-92 pasaba a 3º de BUP. Esto suponía elegir especialidad y por tanto abandonar en la mayoría de los casos esa letra que nos había acompañado durante tantos años la "A", "B" o "C". Pero no sólo era un cambio de letra sino también un cambio de compañeros, una mezcla enriquecedora que me dio la oportunidad de compartir clase con compañeros, con los que no lo había hecho nunca antes , como el protagonista de esta anécdota que ocurrió un día cualquiera del mencionado año en educación física, en la cual a no ser que hubiera pruebas específicas (kilómetro, 100 metros, el temido potro, etc) cada uno jugaba al deporte que más le gustaba en el caso que nos ocupa casi la mitad de la clase jugaba un disputadísimo partido de fútbol que provocó que se pasaran de la hora con creces.

La siguiente hora había clase con Don Vicente Ruiz Granados el cual al llegar a clase observó que de la misma faltaba la mitad. Pasaban los minutos y seguían sin llegar con lo cual su enfado iba "in crescendo" así como sus amenazas "estos se van a enterar" decía con el ceño fruncido, al cabo de un rato comenzaron a llegar los "futbolistas" y entre ellos un tal Alfredo Romeo que se erigió en defensor de la causa.

Don Vicente Ruiz Granados indignado amenazaba con dar parte al tutor y no sé qué más represalias, cuando Alfredo comenzó su surrealista alegato, "Don Vicente tranquilícese" le instó en un primer momento, "estábamos empatados y ningún equipo conseguía marcar, ha llegado la hora y había que acabar un partido así como fuese por lo que hemos hecho una tanda de penaltys y .........usted comprenda que un partido así no se puede dejar a medias entienda usted en la vida..... " Alfredo siguió y siguió filosofando mientras el resto de compañeros no dábamos crédito, por la facilidad de palabra y por qué no decirlo, con la picaresca! con la cual consiguió que, no sólo no nos castigara sino que, al final Don Vicente Ruiz Granados casi que nos pidiera perdón a nosotros por su enfado. Increíble e inolvidable.

(enviada por Raúl Orozco de Dios)

Herramientas personales
Promociones