Las "pláticas" del Hermano Santiago

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Tras fallecer el Hermano Tomás en noviembre de 1983, fue el Hermano Santiago Boada quien se hizo cargo de la venta de cuadernos y material escolar a los alumnos del colegio. De él cabe destacar su simpatía y cordialidad con todo el mundo (siempre estaba con una sonrisa en los labios), pero si hay algo que lo diferenciaba de los demás Hermanos, era su extraordinaria facilidad de palabra con todo el mundo: profesores, alumnos y vecinos del barrio. Para todos tenía unas palabras o un comentario simpático, ya fuera cuando le comprabas un cuaderno, cuando te lo tropezabas por el pasillo, después de misa en la Iglesia de la Fuensanta, o cuando ibas a hacer los recados y él volvía de comprar el periódico.

Si había un tema del que le encantaba hablar era de política, siempre con su simpatía peculiar, lo cual, estuvieras o no de acuerdo con lo que pensaba, te terminaba haciendo gracia. Incluso en ocasiones se atrevía a contar algún chiste que otro. Esto lo hacía ser muy querido por la gente del barrio de la Fuensanta, en el que sin duda dejó un recuerdo entrañable.

Su estancia en Cervantes tuvo lugar hasta el invierno de 1996, año en que tras enfermar, fue trasladado a Benalmádena, donde falleció cristianamente en otoño de 2003.

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