La Canonización (1999)

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Durante la estancia en el colegio, los alumnos estábamos acostumbrados a referirnos al Beato Marcelino Champangat. Incluso al día 6 de junio lo llamábamos “el día del Beato”. Pero en la primavera de 1998 recibimos la noticia de que la Santa Sede iba a canonizar a nuestro fundador. De ahí que se organizaran buen número de actos para dicho evento sin precedentes, realizándose talleres de trabajo que giraban en torno a la espiritualidad marista y al carisma del Padre Marcelino. Estos talleres estuvieron compuestos por grupos mezclados de padres, profesores, hermanos, catequistas y alumnos. Pero faltaba el momento estelar. La canonización, prevista para el 18 de abril de 1999. El viaje oficial para padres, profesores y hermanos, iba a realizarse en avión, teniendo prevista la salida el 16 (dos días antes). Pero el viaje de los catequistas (de menor poder adquisitivo, y con mayor disponibilidad de tiempo), se realizó en autobús, partiendo de Córdoba la madrugada del 14. Así se cubrió la ruta que transcurre de Córdoba a Roma, haciendo escala en la casa marista de Llinars del Vallés (Barcelona), en el colegio marista de Génova, y por fin al tercer día (viernes 16) en Roma, en un camping. Los jefes de la expedición fueron los Hermanos Diego Quesada y Nacho Poyatos (entonces Director de Cervantes). Si bien el tiempo nos acompañó los dos primeros días, nuestra llegada a Roma coincidió con la llegada de la lluvia. A pesar de todo, el programa previsto se realizó sin alteraciones:

Casa General de los Maristas en Roma

Viernes 16: llegada a la Casa General de los Maristas en Roma, visita a una exposición sobre Champagnat (pudimos ver un relicario con una falange suya), y recogida de la bolsa del peregrino (que constaba de un pin, una pañoleta, varias postales y un libro con la biografía de “San Marcelino”).

Sábado 17: Mañana: participación en la actividad “Yo también soy un Champagnat”, en el colegio San Leone Magno de Roma, donde se realizaron grupos de trabajo internacionales, y posteriormente una celebración en la que participó el Hermano Benito Arbués (entonces Superior General de la Congregación). Tarde: festival “Un corazón sin fronteras”, en la sala de audiencias Pablo VI, en el Vaticano, donde se realizaron buen número de actuaciones.

Domingo 18: el gran día, la Canonización. La lluvia también quiso estar presente, aquel día, si bien, al finalizar, lució en Roma un gran sol. No dejamos de agitar las bufandas.

Lunes 19: Misa de acción de gracias en la Iglesia de San Pablo Extramuros, y Audiencia Pública con S.S. Juan Pablo II, al que posteriormente pudimos ver de cerca en su paseo por la plaza de San Pedro.

La vuelta tuvo el mismo recorrido que la ida, llegando a Córdoba la noche del 22 de abril, cansados, pero muy felices de haber participado en un acontecimiento histórico.

Anécdotas del viaje:

- La comida la llevábamos preparada, y para que durara tiempo, casi todo consistía en embutidos envasados al vacío, predominando el salchichón.

- Las duchas del camping de Roma estaban a la interperie, por lo que ducharse era complicado por el frío que hacía.

- El colegio marista de Génova tiene unas instalaciones deportivas increíbles. A la vuelta pudimos probar el campo de fútbol de césped artificial. Una gozada jugar allí.

- En el acto del Colegio San Leone de Roma, nos pusimos a cantar con los compañeros Scouts del colegio de Roma. Algún cámara de televisión nos grabó. Alguno, hablando con su familia, decía aquella noche: Mamá, mañana pon la tele, que seguro que salimos en “Pueblo de Dios”.

- La Canonización fue retransmitida en directo por TVE. En esa retransmisión pueden verse muchas caras conocidas.

- Tuvimos un susto con el autobús el segundo día (Llinars-Génova), donde un frenazo inesperado en uno de los impresionantes puentes del norte de Italia, nos hizo temer lo peor. Al final el conductor controló el vehículo sin problemas.

- Las predicciones meteorológicas del Hermano Diego Quesada dejaron un poco que desear. El último día, medio bromeando, dijo, “hoy va a hacer un tiempo de perros.” Curiosamente hizo un día soleado.

- La tarde del domingo de la canonización la aprovechamos para hacer turismo por Roma. Mientras unos visitaban las catacumbas, otros recorrimos la Plaza de España y la Fontana de Trevi.

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