La "fila india" y la "hora extra" de Matemáticas (1989)

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En el curso 1989/90 yo me encontraba en 8ºC, y por aquella época teníamos costumbre de formar en dos filas tanto a la entrada de clase como en la entrada a los recreos (algo que hoy día sólo hacen los peques de primaria). Pues bien, sucedió que un día de noviembre cuando comenzamos a formar la fila, curiosamente todos los alumnos del curso nos fuimos colocando en la misma, con el efecto visual que eso conllevaba. Total, que con el “cámbiate tú de fila, que yo no me muevo”, al final toda la clase formamos en “fila india”, ante la sorpresa de todo el mundo en el patio (profesores y alumnos). Aquello se tomó por un acto de indisciplina y Don Manuel Parra no sólo nos hizo formar en dos filas, sino que después se pasó por nuestra clase para decirnos que aquella tarde estaríamos castigados de 5:30 a 6:30.

Por aquella época el Hermano Ignacio nos daba la asignatura de Matemáticas (dado ya lo avanzado de su edad, éramos el único curso en el cual impartía clase), y se ofreció a estar con nosotros durante aquella hora de “castigo”. Estábamos empezando a ver “resolución de problemas de ecuaciones primer grado”, y durante esa hora, en vez de mandarnos estudiar o hacer cualquier otra tarea, el Hermano Ignacio se puso darnos clase, haciendo problemas complicados y clarificándonos muchas dudas. Aquella clase, más que un castigo, terminó siendo una gozada. Tal es así, que al finalizar la clase, un grupo de alumnos nos acercamos a agradecer al Hermano Ignacio el gesto que había tenido con nosotros, a lo cual él correspondió ofreciéndonos dar todas las tardes una “hora extra” de Matemáticas. A nosotros nos pareció estupendo, y a partir de entonces todos los días teníamos dos horas de Matemáticas, la “legal” antes del recreo, y la “extraordinaria” después de clases.

Nunca podré olvidar la pasión y las ganas de enseñar que el Hermano Ignacio ponía en sus clases, seleccionando los problemas (cada día se traía un “librito” diferente de esos que tenían las pastas despegadas, del uso que tenían), y sacándonos a la pizarra. Toda una lección de entrega desinteresada a los demás. Aquel año con el Hermano Ignacio aprendimos mucho más que Matemáticas.

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