El viaje a Italia, y la noche que durmió Juanjo (1994)

De Cervantespedia
Saltar a: navegación, buscar

El viaje de COU (ahora 2º de Bachillerato) era y es uno de los acontecimientos más esperados por los alumnos del centro. Varios han sido los destinos elegidos a lo largo de la historia de su realización, pero en concreto ha destacado uno, Italia. El viaje a Italia de aquel curso, tuvo varias cuestiones a destacar en su preparación. En primer lugar nos tocó el reintegro de la lotería de Navidad, por lo que nos salió más barato. Como ya no se realizaban fiestas en el colegio, la Dirección nos permitió realizar un pase de modelos, en el que se recaudó algo más de dinero, si bien las ganancias no fueron muy abundantes. Pero también, y en tercer lugar, hay que destacar que peligró la realización de aquel viaje, por la quiebra de la Agencia que nos lo iba a preparar. Al final, y después de unas rápidas y acertadas gestiones del Hermano Juanjo, se pudo preparar el viaje a tiempo para realizarlo en la fecha prevista.

El itinerario seguido y la duración del mismo fue la siguiente: Roma (3 días), Siena, Padua, Pisa y Florencia (2 días), Venecia y Asís (1 día). Como en todo viaje de estudios, las anécdotas no faltaron, igual que tampoco faltaron los sustos, como el protagonizado por cierto alumno que agarró una borrachera considerable, y fue encontrado durmiendo en un parque próximo al hotel donde la expedición descansaba la noche de Venecia. También hay que decir que el Hermano Juanjo no solía dormir por las noches para vigilar a los alumnos, vagando por las plantas de hotel buscando a miembros descontrolados, los cuales al ser sorprendidos eran multados con 50.000 liras de sanción (al cambio 5.000 pesetas), con las que posteriormente se realizaría un perol. Pero una noche, vencido por el sueño, el Hermano Juanjo decidió descansar (la noche de Venecia), lo cual hizo que aquella noche hubiera cierta “libertad de movimientos” por el hotel. A la mañana siguiente, en el autobús se pudo comprobar que, mientras toda la expedición dormía, tan sólo mantenían sus ojos abiertos Juanjo, los profesores acompañantes (Antonio Higueras, Antonio Pérez, Pedro Cantueso, y sus esposas correspondientes) y por supuesto el conductor del autobús.

Más anécdotas divertidas: alguno aprendió que la salsa de “pomodoro” no era algo exótico precisamente, si no algo muy conocido (tomate frito), otros se empeñaron a aprender italiano a fuerza de meter la pata, y algunos pudimos comprobar que todos los caminos llevan a Roma, y todos los de Roma llevan a la Estación de Termini. También hay que decir que una noche no acabamos todos en comisaría de puro milagro, porque nos concentramos un buen grupo en la Fontana de Trevi y no se nos ocurre otra cosa que ponernos a cantar “Indurain, Indurain”. De inmediato, un pelotón de Caravinieri con ametralladora incluida, nos invitó amablemente a abandonar el recinto.

El viaje finalizó un viernes de Dolores, en el que también pudimos comprobar que son las turbulencias en un avión. Alguno, tras la experiencia, besó al llegar el suelo de Madrid como lo hubiera hecho el mismísimo Juan Pablo II.

Herramientas personales
Promociones