Asociación de Antiguos Alumnos

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Historia

En el curso 1940/41 salía la primera promoción del colegio. Ella, aglutinada por Dionisio Carabaño, Juan de Dios Galán Porras, Juan Manuel Anguita Blanco, Rafael de la Hoz, Carlos López y José Antonio Muñoz, fue la auténtica gestora de la fundación de la Asociación de AA. AA., junto con la ayuda inestimable del H. Esteban Gallo y la colaboración de los directores del Colegio que se sucedieron en los años cuarenta. Desde la finalización de sus estudios en Cervantes, la primera promoción inició reuniones periódicas que se han mantenido hasta nuestros días. El Cervantes, por su parte, en la década de los cuarenta, organizaba un acto de entrega de diplomas a los alumnos que terminaban sus estudios, obsequiándoles al final “con una copa de vino, pastas y cigarros”, como se detalla en los Anales, teniendo en mente la fundación de una Asociación de AA. AA. ya desde el Consejo Local del 13 de diciembre de 1942. Ilusiones y esfuerzos culminaron el 2 de enero de 1949 con la fundación de la Asociación de AA. AA. Maristas del Colegio Cervantes de Córdoba, eligiéndose la primera junta directiva compuesta por las siguientes personas:

Se fijó una cuota anual de 25 pesetas, cobradas en recibos de 2 pesetas mensuales, excepto el de diciembre que sería de 3. La Junta acordaba reunirse periódicamente y convocar una Asamblea Anual, generalmente en diciembre, en la que se tomarían acuerdos, se elegiría cada tres años presidente, se informaría de las actividades a los socios, se entregaría la insignia de las tres violetas a los nuevos miembros de la Asociación y se ofrecería un desayuno a los asistentes. La primera Asamblea Anual tuvo lugar el 22 de enero de 1949, asistiendo doscientos veinte socios y sirviéndose un desayuno cuyo coste fue de 5 pesetas el cubierto. Desde la Asamblea de 1961, y a propuesta de Antonio Moyano Navarro, el desayuno fue sustituido por una copa de vino español, a cargo de la Asociación.

Sesenta años tiene ya de vida la Asociación de AA. AA.; una vida cargada de actividades y emociones, que podemos rastrear magníficamente gracias al Historial de la Asociación que, pacientemente, Antonio Alarcón Parodi fue confeccionando a base de las actas de las Asambleas Anuales y de sus recuerdos particulares. En este primer acercamiento a la Asociación trataremos de resumir los aspectos principales del período 1949-1973, dejando la siguiente etapa para el próximo capítulo.

Cinco presidentes ha conocido la Asociación desde su fundación, José Alarcón Parodi (1949-1958), Fernando Bajo Moreno (1959-1963), Antonio Alarcón Parodi, de la segunda promoción, que se hizo cargo de la presidencia el 30 de diciembre de 1963, al dimitir Fernando Bajo por motivos de trabajo y permaneció treinta y siete años en el cargo, José Luis Royo Raya (2000-2006) y el actual, Juan José Primo Jurado desde diciembre de 2006.

Antonio Alarcón Parodi fue reelegido hasta once veces, fundando legalmente la Asociación en 1966, de acuerdo a la normativa del Registro de Asociaciones, y siendo el gran artífice de su expansión, de su presencia en todas las actividades de Cervantes y de su vinculación con la Familia Marista de la provincia Bética y nacional (ADEMAR) y con la Federación Española de Asociaciones de AA. AA. de la Enseñanza Católica (FEDAEC). Labor de equipo, como él no se cansaba de repetir, en la que han participado su vicepresidente, secretario y tesorero a lo largo de esos años, Rafael Córdoba Cruz, Guillermo Gisbert León y José María González Ripoll, respectivamente.

El presupuesto de la Asociación siempre fue muy ajustado, dependiendo de las cuotas anuales de sus socios, que fueron de las 25 pesetas iniciales, a las 100 pesetas, aprobadas en la Asamblea de 1967. Aún así permitió afrontar las numerosas actividades en que se embarcaron y se pudo prestar ayuda a hijos de antiguos alumnos que estudiaban en el colegio, siendo sólo los primeros años los únicos que arrojaban algún déficit, subsanado por los hermanos maristas: “En hombres jóvenes no hay trampa vieja”, dijo el H. Victoriano en la Asamblea de 1962, cuando ofreció 3.000 pesetas para solventar las complicaciones de la Tesorería por la falta de colaboración de los asociados. Los maristas les cederían, desde 1965, una sala de Cervantes para las reuniones de la Junta, amueblándose rápidamente por los miembros de la Asociación, incluido un barril de vino de cuatro arrobas, obsequio del antiguo alumno, Agustín Campos Espinosa, propietario de las prestigiosas Bodegas Campos.

Las actividades principales de la Asociación en este período de 1949 a 1973, aparte de las reuniones y las Asambleas que mantenían el contacto entre los asociados, fueron: la creación de un Boletín informativo en 1968, que aún perdura, tras intentos fallidos desde 1951 y la institucionalización desde 1970 del día del Rosario y la flor, a finales de mayo, que consistía en una ofrenda floral de los AA. AA. y el rezo del santo Rosario a la Virgen en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta. Mención aparte merecen los premios que irá creando la Asociación y que serán un reflejo de su vivir y su sentir: En 1965 se creó el Premio Excelencia, para premiar al mejor alumno del colegio, adjudicándose cada año al alumno destacado, no sólo por sus notas, sino también por el voto de sus compañeros y la opinión de los profesores y dirección del Cervantes.

En ese mismo año se creó la Insignia de Plata, para ser concedida a los AA. AA. que cumplieran los veinticinco años de la terminación de sus estudios en el colegio. Finalmente, ya en la Asamblea de 1951 se propuso crear un premio para el ex alumno más distinguido, pero no se concretó en nada y será en la de 1971 cuando se creará la Insignia de Oro, a propuesta de Amador Jover y Antonio Alarcón, para premiar al antiguo alumno o colaborador de la Asociación que lo merezca y a propuesta de la Asamblea Anual; el director de Cervantes, H. Emilio, sería el primer distinguido con ese honor, correspondiendo el año siguiente a los antiguos alumnos, Rafael de la Hoz Arderius, director general de Arquitectura, Amador Jover Moyano, vicedecano de la Facultad de Veterinaria de Córdoba, Diego Mir Jordano, catedrático de Medicina en Sevilla, Carlos Vicente Córdoba, catedrático de Biología en Salamanca y, a propuesta de Fernando Bajo, a la Junta Directiva de la Asociación de AA. AA.

Durante este período, la Asociación multiplicó sus actividades, vinculadas siempre con el colegio, llegando al número actual de más de mil trescientos asociados.

La misma Junta Directiva se mantuvo desde 1964 a 2000, encabezada por Antonio Alarcón Parodi. En el año 2000 se renovó dicha Junta, relevando José Luis Royo, antiguo alumno y profesor del colegio, a Antonio Alarcón. Poco después, ocurrió la triste noticia de la muerte de Antonio, acaecida en Córdoba el 7 de septiembre de 2002. La historia de la Asociación siempre tendrá un recuerdo de gratitud y homenaje a sus desvelos y dedicación plena y decisiva por ella. De su inquieta laboriosidad y dedicación son testimonio todos los progresos de la Asociación y de su manera de pensar basten estas palabras suyas, escritas en 1997 en el boletín de la Asociación, como botón de muestra: “A ti, chiquita de COU, que cuando recibes la insignia eres una guapa mujercita; a ti, chavalote de COU, que vestido de hombre, con corbata y chaqueta oscura sabes acompañar y dejar la acera a tu compañera de clase: ese es el principio de un largo camino que te queda por recorrer. Sigue siempre así. Luce con orgullo esas tres violetas con la sencillez, humildad y modestia que ellas representan. Siéntete Marista. Y si Dios te llama por ese camino, no vaciles ¡Echa palante! Nunca te arrepentirás. Te lo dice y aconseja uno que goza de una juventud prolongada y se siente marista hasta los huesos. Gracias hermanos maristas por la enseñanza que me disteis y que nunca olvidaré y unas gracias con mayúsculas porque me enseñasteis a amar a María”.

Desde 1976, la Asociación cuenta con una sala en el nuevo Colegio. En la Asamblea de 1978, la Asociación creó su rama juvenil, cuyo primer presidente fue Rafael Lillo Roldán, y que durante su existencia colaboró en actividades como catequesis de Primeras Comuniones, campamentos de verano, festivales musicales, teatros, fiestas de los sábados en el Colegio, concursos, caseta de feria, etc. El 18 de diciembre de 1988, en Asamblea General Extraordinaria, la Asociación reformó algunos puntos de sus Estatutos, con el fin de modernizarlos.

Muchos son los gestos que demuestran la hermandad entre AA. AA. y la Institución Marista. Quizás uno de los más hermosos sean las visitas que, desde finales de los setenta, realiza una representación de la Asociación a los maristas que pasan su venerable ancianidad en la residencia de Benalmádena, llevándoles palabras de aliento, cariño y algunos regalos y recibiendo, a cambio, sus oraciones y agradecimiento. Desde 1982, una placa de plata obsequiada por la Asociación luce en dicha residencia con una frase pronunciada por José Zarco Cañadillas, profesor de Cervantes y antiguo alumno del Colegio San José de Sahagún (León), durante su ponencia en el III Encuentro de la Familia Marista: “En este jardín de la esperanza, los Antiguos Alumnos tendríamos que entrar de rodillas, porque esos hombres de Dios han cumplido en lealtad y en espíritu marista”. En 1988, la Insignia de Oro fue para esta residencia de Benalmádena. Durante este período, dicha distinción máxima en la Asociación, recayó por once veces en hermanos maristas: los sucesivos directores del Cervantes, el Provincial H. José Luis Álvarez y los hermanos Tomás, Ignacio, Miguel, Antonio, Cándido y Serafín. Otro gesto que testimonia esa gratitud de almas nobles hacia Cervantes y los hermanos es la propuesta de Rafael de la Hoz, en 1974, de bautizar con los nombres de antiguos directores a las aulas de los últimos cursos del nuevo colegio, fue rápidamente puesta en práctica y al año siguiente los AA. AA. de la Primera Promoción entregaban dos placas de mármol, una con el nombre del H. Julio Albéniz y otra con el escudo del colegio y los nombres de los miembros de dicha promoción; en la Asamblea de 1977 se aprobó la confección de placas similares con los nombres de los hermanos Victoriano Ruiz y Esteban Gallo.

Durante este período siguió editándose el Boletín Informativo y celebrándose a finales de mayo la ofrenda floral a la Virgen María, ya en su estatua que había en los jardines del colegio, regalo de los AA. AA. y bendecida en la Vigilia de la Inmaculada de 1983. La Insignia de Oro siguió premiando a los antiguos alumnos más distinguidos; su lista se refleja al final de este trabajo, pero señalemos aquí, por su tremenda emotividad, la entregada a Otilia García, madre de cinco religiosos, tres de ellos hermanos maristas: los hermanos Fernando, Serafín y Servando Mayor, el segundo, profesor en el Cervantes y director del San José de Priego y el tercero, director en Priego en los años ochenta y misionero desde 1995 en Zaire, donde fue asesinado el 31 de octubre de 1996, junto a otros tres maristas españoles, por milicianos de la etnia hutu, temerosos de que denunciasen al mundo las atrocidades que cometían con los refugiados.

Otra Insignia de oro, muy sentida, fue la que recayó en 1980 en Adolfo Díaz Marín, entrañable y servicial portero del colegio, tanto en su etapa de la Plaza Queipo de Llano como en la Fuensanta, sustituto de José, el primitivo portero de los años cuarenta y cincuenta. Otro miembro del personal de servicio del Colegio que fue distinguido por los AA. AA. fue Francisco Agudo López, auténtico comodín, que recibió en 1984 una insignia exclusiva para él: el Alicate de Oro, en referencia a su sobrenombre.

En las Asambleas siguieron imponiéndose las Insignias de Plata a las promociones que cumplían veinticinco años y las normales a los cursos de COU, primero, y 2º de Bachiller, en la actual legislación educativa, del colegio. En 1977, la Asamblea de la Asociación, a propuesta de Manuel de la Peña, creó una nueva insignia, la Chasca de Oro, para premiar a los profesores seglares del colegio que llevaran veinticinco años en él, recibiéndola en sucesivos años Mateo Vázquez Berni, Manuel Parra Galindo, Rafael Rodríguez Galán, Antonio López Valbuena, Celso Velázquez Elices, José Luque López, Francisco Rodríguez Luque, Rafael Pérez de la Lastra, Manuel Llamas Aguilar, José Peralbo López, Enrique del Río Correa, Juan Dávila Díaz, Antonio Higueras Mangas, Cristóbal Rodríguez Luque y Samuel Gálvez Pozuelo. Desde hace varios años, los profesores seglares son objeto, también, de otro detalle por parte de la Asociación de AA. AA.: al contraer matrimonio se les obsequia con un Quijote de madera, que la APA del Colegio completa, simpáticamente, con un Sancho Panza.

En esta etapa de la Asociación de AA. AA. se han venido celebrando anualmente, desde 1979, los Encuentros de la Familia Marista de la Bética, formada por los maristas, Asociaciones de Padres, profesores, AA. AA., alumnos y simpatizantes. El primer Encuentro tuvo lugar en la Casa-Residencia de Villa Onuba en Fuenteheridos (Huelva), organizado por la Asociación de AA. AA. de Sevilla. El III Encuentro tendría lugar en Córdoba, los días 12 y 13 de junio de 1981, colaborando ampliamente en su organización la Asociación de AA. AA.; el Encuentro se inició con una cena en el Círculo de la Amistad en la que se intercambiaron regalos, para el día siguiente abrirlo con una misa en la iglesia de la Universidad Laboral, oficiada por monseñor José Antonio Infantes Florido, obispo de Córdoba, seguirlo con la exposición de tres ponencias: Valores de la familia marista, por Juan Garzón Pérez (presidente del APA de Granada), María como ejemplo de vida familiar, por Francisco Mena Segovia (profesor en el Colegio de Málaga) y La proyección hoy de la familia marista, por José Zarco Cañadillas, y concluirlo con un almuerzo de confraternidad para más de 1.500 personas en los comedores de la Universidad Laboral. La Asociación de AA. AA. asistió a todos los Encuentros que se han celebrado hasta la fecha y el Colegio que albergaba dicho Encuentro por primera vez, recibía de los AA. AA. cordobeses una gigantesca chasca de madera, soporte de hierro y peana de mármol, de regalo, idea y realización de Antonio López Valbuena, antiguo alumno y profesor del colegio. En 1990, Córdoba volvería a organizar un Encuentro de la Familia Marista Bética, en esta ocasión el que hacía número diez, que contó con la asistencia del H. Charles Howard, Superior General de los HH. Maristas, y de monseñor Ignacio Noguer, antiguo alumno y obispo de Guadix.

No cesaron de organizar y colaborar los antiguos alumnos en actos en los que se hermanaba la Familia Marista: decisiva fue su gestión para que saliera bien el VII Congreso Europeo de la Familia Marista, celebrado del 5 al 11 de septiembre de 1981 en Sevilla, con visita a Córdoba incluida, por lo que en la Asamblea Nacional de 1982 se concedió a la Asociación el Diploma de Honor. La Asociación ha mantenido siempre un contacto vivo con el resto de Asociaciones de AA. AA. Maristas de la Bética, logrando el resurgimiento de algunas, como la de Jaén en 1982. Colaboró intensamente en los actos del Cincuenta aniversario del Colegio Cervantes, logrando que del 15 de noviembre al 15 de diciembre de 1983, todas las cartas que salieran de Córdoba llevaran el matasellos “50 Aniversario Hnos. Maristas. Córdoba 1933-1983. Igualmente, la Asociación se volcó en la conmemoración de los Cien Años de los Maristas en España, en 1986, asistiendo a los actos inaugurales en Gerona, a los de clausura en Madrid y al Festival de la Canción Marista que se organizó en Córdoba. La vida y la fuerza con que cuenta la Asociación de Córdoba hicieron que, en 1993, al crearse las Federaciones Provinciales de AA. AA. Maristas, Córdoba fuese escogida como sede de la Provincia Bética, que recordamos comprende Andalucía y Badajoz.

En el año 2006, Juan José Primo Jurado fue elegido presidente de la Asociación.

En la actualidad, la Asociación está presente a través de una página web propia y su cuota de inscripción es de 6 euros anuales a pagar en un único recibo. Para apuntarse, se puede realizar a través de la página web o recogiendo la hoja de inscripción en el propio colegio o mandando un correo a la dirección del Colegio Cervantes, señalando nombre y apellidos, dirección, código postal, teléfono y último año y curso en que el antiguo alumno estuvo en Cervantes.

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