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El autobús no llegó (1973)
De Cervantespedia
Hasta la construcción de los nuevos edificios de la Fuensanta, el Colegio carecía de instalaciones deportivas dignas de este nombre (Deporte). Muchas de las clases de gimnasia se tenían que dar en el Polideportivo del Sector Sur, al que nos trasladaba un autobús de Autotransportes Lópezque tomábamos en las Tendillas.
Por aquel entonces, la mayor parte de los Hermanos procedía de algunas provincias del norte de España y, a diferencia de los alumnos, hablaban castellano marcando todas las eses.
También por aquel entonces, nuestra promoción, la 1973-74, se encontraba en plena edad del pavo, entregada a actividades propias de la edad y condición. Una tarde, al salir de clase, nos habíamos reunido unos cuantos en casa de un compañero, cuando surgió la idea de llamar a la empresa de autobuses para decirle que al día siguiente se suspendían las clases de gimnasia y no tenían, por tanto, que enviar el vehículo de costumbre. Por suerte, entre los congregados había un castellano. Por suerte, la voz nos había empezado a cambiar, y, sobre todo a través del teléfono, podía parecer la de un hombre. Por precaución adicional, decidimos hablar a través de un calcetín, truco cuya eficacia desconocíamos, pero que habíamos visto practica con éxito en el cine.
Todo salió bien. O casi bien. En mitad de la conversación, nuestro hombre no pudo aguantar la risa, pero, por fortuna, pudo disimularla bastante bien con unas oportunas toses. A la mañana siguiente, como nosotros esperábamos y ante la sorpresa del resto de nuestros compañeros, el autobús no apareció.
No paró aquí la cosa. El H. Ángel Miguel Sánchez, uno de nuestros profesores (¿por qué él?) nos dijo pocos días después que las explicaciones de la empresa eran extrañas, que insistían en que había llamado un Hermano que tosía mucho.
El Hermano Ángel dejó aquí el tema. Nunca llegamos a saber si supo o sospechó algo más.

